jueves, 10 de mayo de 2012

Sean Scully


Pintor y fotógrafo estadounidense de origen irlandés.
La influencia de artistas como Mondrian o Matisse le sirve para construir un nuevo estilo de pintura abstracta que parte del expresionismo y minimalismo, de los que extrae la fuerza del gesto, la geometría, las luces y el color. Sus pinturas son grandes estructuras reticulares que gracias al color y luz consiguen una expresividad.

Sus viajes a Maruecos son de gran importancia para el desarrollo de la pintura de este autor. Al igual que otros autores como Matisse o Delacroix realiza viajes a México, Caribe y al norte de África y toma como influencia su sensibilidad táctil y su ritmo geométrico. Scully descubre en África que el color está en el cerebro de uno mismo. La textura de las alfombras usadas le aportó una mirada hacia el dinamismo de lo erosionado.
Scully buscas como atrapar en el ritmo geométrico la sensación de luz, espacio y movimiento. Lo que hay es un análisis de la forma y la sensación expresado como un entramado, basado en el ritmo repetitivo y la estilización.
Según el pensador Titus Buckhardt los tres componentes de la arquitectura árabe son geometría, ritmo y luz, componentes que usa Scully en su pintura tras su primer viaje al mundo árabe.
En la exposición en el Palacio de Carlos V, organizada por el patronato de la Alhambra y Generalife, podemos ver su obra articulada en tres partes:

1. -Siete grandes pinturas al óleo sobre tela o aluminio realizadas entre 2005 y 2010.


2. -Un conjunto de 40 acuarelas a manera de visión retrospectiva, como pequeños patios que nos acercan a la obra general de Scully, que les llevo 20 años hacer.


3.-Tres series de fotografías.





Su fotografía no representa tanto la luz como la estructura pictórica, son fotos tomadas de frente de muros de piedra, fachadas con ventanas y azulejos de la Alhambra, sin horizonte ni espacio y nos recuerda a su obra pictórica ya que se confunden con rectángulos.
Dice que la abstracción es el arte de nuestra época, que es un arte increíblemente generoso porque nos permite ser libres de identificarnos con la obra. Consigue que la simple geometría sirva a una expresión interior.
En realidad al ver la exposición no me he quedado demasiado contenta, me ha gustado mucho la inmensidad e los cuadros de la segunda parte de la exposición, aunque se trate de estudios de luces y color, no deja de ver una serie de cuadrados pintados en un lienzo, que a mi personalmente no me transmite ningún sentimiento aunque sí me parecen bastante estéticos.
Lo que mas me ha gustado de la exposición son las tres series de fotografía, ya que se ve perfectamente lo que andaba buscando, la geometría de sus cuadros en situaciones y lugares de la vida diaria. La serie que me ha gustad más en especial ha sido Santo Domingo for Nene.

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